Por: Juan Altamar Santodomingo
Antes que lleguen las próximas conversaciones sobre el Mundial de futbol, el tema actual son las elecciones, también algo de la guerra en el Medio Oriente y con menos intensidad aquellos que afectan al ciudadano: las fallas en la salud, y demás del diario vivir, que, en definitivas deberían ser la prioridad por cualquiera que llegue a la Presidencia de la República.
Basta escuchar con atención y sin preconceptos a los catorce candidatos, para intuir cómo serían gobernando. Aunque en la etapa actual poco se sabe sobre los contenidos programáticos, debido a que los aspirantes se enfocan en los ataques cruzados, descalificaciones e ideas sueltas.
Surtida la consulta del 8 de marzo y al no haberse realizado nueva encuesta, las preferencias por los candidatos tienen una medición hibrida entre quienes obtuvieron votos para ir a primera vuelta y los que marcan en encuestas que van directamente. Entonces el impacto y las preferencias electorales se va a reflejar en las próximas encuestas. Se supone que en los tres primeros lugares sin orden definido estarán, el candidato del Pacto, la fórmula de la Gran consulta por Colombia y el candidato de Firmes por la Patria, en cualquier orden.
La escogencia de las formulas vicepresidenciales tienen su significado estratégico, los invitados aceptaron complacidos y solo el de la Gran consulta fue escogido por la importante votación que obtuvo; las concertaciones con los demás participantes de ese equipo; y la discusión conceptual sobre puntos de inflexión ideológica con la candidata ganadora. Este último punto dejó palpable el carácter y razonamiento de ambos. Con la premisa que, para los grandes propósitos y necesidades de Colombia, por su diversidad conceptual y la necesidad de avanzar, solo se puede construir concertando con respeto. Así se logra estructurar pensamientos y posturas diferentes alrededores de un propósito coherente, sin someter la dirección de Colombia a ideología ortodoxa, tan es así que la formula se inscribirá como una coalición.
Surgieron voces desde las extremas, de la derecha dijeron que era irrespetuoso que el invitado a ser vicepresidente pusiera condiciones, pero es que no llegó invitado sino acompañado de la votación conocida y ha despertado emociones de independientes y autodenominados de centro, tan es así que desdibujó a quienes en la consulta se presentaron como centro, y esperemos las encuestas para ver si también lo hizo con el candidato histórico de centro.
Desde la izquierda su máximo representante con investidura presidencial lanzó frases que le resultaron desafortunadas, pero es que el vice de la Gran Consulta, no se le ha escuchado antes, ni ahora conceptos o posiciones de izquierda, o sea, mamerto no.
Preparado si está el vice, y así lo ha demostrado, se siente comprometido para trabajar por la gente, los empresarios, la educación y demás; aunque sobre la familia y/o preferencias de género, hace bien la presidenta en conversarlos abiertamente, porque es que los gobernantes, ante esos temas tienen muy poco para hacer, debido a que nuestra democrática Constitución los contiene; la Corte los ha producido fallos y están en Convenios internacionales, que forman el bloque de constitucionalidad.
